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Clasificado bajo: Sin categoria — admin at 3:51 pm on Miércoles, Mayo 6, 2009

Sigo mascando palabras en
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Envío 367

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 7:13 pm on Martes, Enero 29, 2008

SAYED

El progreso siempre avanza con pies tintos en sangre. Cada pequeña conquista de la civilidad suele haber tenido un pavoroso coste de esfuerzo y sacrificio. Las libertades que hoy disfrutamos tan inconscientemente se levantan sobre una pirámide de víctimas, héroes anónimos que nadie recuerda, pese a deberles tanto. Sólo guardamos memoria de unos pocos, como de Condorcet, el filósofo y matemático que participó en la Revolución Francesa pero que se opuso a las carnicerías y luchó apasionadamente por los derechos de la mujer. Por ambas cosas, esto es, por enfrentarse a los fanáticos, fue apresado y condenado a la guillotina en 1794, durante el Terror. Se suicidó en la celda, dos días antes de subir al patíbulo.

Probablemente dentro de dos siglos nadie se acordará de Sayed Perwiz Kambakhsh, un periodista afgano de 23 años que bajó de Internet unos artículos críticos con ciertas suras del Corán especialmente machistas. Por cierto que la Biblia también contiene páginas tremendas; el problema no son los libros sagrados, sino qué hace con ellos el poder político. Y, en este caso, el poder ha sido atroz: Sayed fue detenido por bajarse esos textos, y el 22 de enero, en una pantomima de juicio a puerta cerrada y sin abogado, le condenaron a muerte por blasfemo. Ya digo, seguramente no pasará a la Historia como Condorcet, pero el feminista Sayed también es uno de los modestos, heroicos y esenciales hacedores del futuro. Del futuro de todos, porque en este mundo cada vez más globalizado y más pequeño, en este planeta actualmente inmerso en una batalla feroz entre el progreso y la barbarie, entre la tolerancia y el fanatismo, su lucha es también la nuestra. No podemos dejar que lo ejecuten, porque no podemos permitirnos que triunfe el integrismo.

(Envía una protesta en
http://www.rsf.org/article.php3?id_article=25210

(Rosa Montero, El País, 29 de enero de 2008)

Envío 366

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 7:15 pm on Martes, Diciembre 25, 2007

(…) Lo comentaba hace unos meses con un amigo: parece increíble que haya toda una generación pegada al emule, incapaz de gastar 10 euros en un disco de música y que luego paga 4 euros por 20 segundos de una canción para usarla como politono o casi medio euro por escribir un mensaje para un programa del corazón. Casi duele.

(Ángel Jiménez de Luis, GadgetoBlog, El Mundo)

Envío 365

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 1:22 pm on Lunes, Diciembre 17, 2007

EL LIBRO ILIMITADO

Voy en el metro a media mañana camino de una de mis librerías más queridas de Madrid y aunque llevo abierto el periódico miro de soslayo con un gesto reflejo cada vez que entra en el vagón alguien con un libro en las manos. No siempre es fácil identificar su título, y hay que tener mucho cuidado para que la curiosidad no se confunda con la metijonería. Es como ser un mirón digno que por nada del mundo quiere verse metido en un trance embarazoso. El libro está a veces en una posición casi horizontal, para que reciba mejor la luz del techo, y no es cuestión de adelantar la cabeza y torcer el cuello queriendo mirar la cubierta desde abajo. ¿Cuál será ese libro de bolsillo tan grueso del que no ha apartado los ojos ni siquiera al dar una zancada desde el andén ese lector que acaba de sentarse frente a mí? Lo ha doblado por la mitad, con riesgo de descuadernarlo, lo aprieta como estrujándolo entre las dos manos. Es un joven de veintitantos años con el pelo encrespado de rizos casi africanos, sin afeitar, con una mochila pequeña a la espalda. Da la impresión de que se levantó de la cama con el libro en la mano y que pasó así con él delante del espejo del baño.
Mantengo la vigilancia mientras leo el periódico. El titular de la primera página es el desastre de los índices escolares de lectura en España. Sólo hace unos días la enigmática ministra de Educación aseguró que ella no ve ningún problema en que los chicos usen el teléfono móvil mientras están en clase. La enseñanza pública se deteriora irreparablemente en España gracias a una conspiración de ignorancia tramada desde hace años por la chusma política y la secta pedagógica y las autoridades ya tienen un culpable: el franquismo. Quién si no. Como mi tierra natal está incluso a la cola del desastre leo que la consejera de Educación de la Junta de Andalucía ha descubierto una causa todavía más lejana: nuestro atraso histórico. A ellos, los socialistas que llevan gobernando en Andalucía un cuarto de siglo, que los registren. Pienso en mis maestros, los que me enseñaron contra viento y marea a leer y a escribir y a amar el conocimiento en años de oscurantismo y pobreza; pienso en tantos profesores vocacionales y derrotados que conozco, en las cartas despectivas o perdonavidas o del todo insultantes de pedagogos y expertos, de enchufados de diverso pelaje, que he recibido sin falta cada vez que he escrito sobre las quejas amargas de mis amigos profesores y sobre lo que yo estaba descubriendo con mis propios ojos con sólo hojear los libros de texto de mis hijos y escuchar las historias que me contaban al volver de la escuela.

A los expertos, a los gurús de la jerga psicopedagógica y a los enchufados no les cabía la menor duda: los que alertábamos sobre la degradación de la enseñanza nos habíamos vuelto de derechas y no sabíamos nada, no entendíamos de nada. Ellos sí que entendían: a la vista están los resultados. Cierro el periódico con asco y el hombre joven que leía frente a mí levanta los ojos de su libro. A mi atención de espía le basta un segundo para descubrir el título: es el Viaje al fin de la noche. Ahora parece evidente que el aire de ligero trastorno que tenía ese hombre desde que entró en el vagón procedía de la lectura de Céline. Vamos en el mismo tren de la línea 4 pero su viaje es mucho más hondo y más terrible, un descenso de fiebre por los espantos del mundo. Yo voy por los túneles del metro de Madrid y por el presente inmediato y más bien desolado del periódico: él por las trincheras de la guerra, por la miseria de los suburbios proletarios de París, por el Nueva York futurista de los años veinte, por las tinieblas coloniales del Congo que ya había roturado para la literatura Joseph Conrad.

Ahí lo dejo, sumergido en el libro, continuando su viaje, con su barba de varios días y su mochila de vagabundo celineano. ¿Cuántos lectores como él no llegarán a existir gracias a la gran conjura de los necios y de los comisarios políticos que ha asolado la educación española? Pero no se trata sólo de esa embriaguez, del dulce vicio que le acompaña a uno en la soledad y le hace gratos los minutos de un viaje en el metro: mucho más grave es que la escuela esté fracasando en su tarea de despertar en cada uno sus mejores facultades, de actuar como palanca de progreso social. ¿Qué porvenir laboral tiene un hijo de trabajador o de inmigrante que a los quince años no es capaz de comprender un párrafo de tres líneas? ¿Qué podrá aprender sobre la complejidad del mundo y la de su propia alma quien no cuenta con la luz de las palabras escritas? El nivel cultural y académico de los padres es factor decisivo, asegura el periódico. Subiendo por las escaleras del metro me pregunto con ira y dolor qué habría sido de mí, de tantos de nosotros, si no hubiera sido por la escuela y por el instituto. Nuestros padres, niños en la guerra, escribían y leían con dificultad. En nuestras casas, donde había tan poco, mal podía haber libros. La escuela nos hizo lo que somos.

Soy lo que he leído. Me gano la vida gracias a que existen lectores. En el escaparate de la librería distingo con expectación impaciente el libro que vengo buscando. Verlo me da tanta felicidad como descubrir en un escaparate de la infancia la cubierta en colores de una novela de Julio Verne. Son Los ensayos de Montaigne que acaba de publicar Acantilado, editados y traducidos admirablemente por Jordi Bayod Brau. Muy pronto el gozo de las manos se añade al de la mirada: sopeso el volumen, paso los dedos por su tapa tan sólida, lo abro y rozo las páginas con las yemas de los dedos, y al hacerlo percibo un olor exquisito de papel y de tinta. Por cualquier página que se abra este libro ilimitado se reconocerá la voz sabia y serena, la inteligencia irónica y voluble, la curiosidad entre erudita y chismosa de aquel hombre feliz que se retiró hace más cuatro siglos a escribir y a leer en la biblioteca circular de su torre. Como Cervantes o Shakespeare si empezamos a leerlo nos acompañará a lo largo de toda nuestra vida, y a medida que pase el tiempo y sigamos leyendo nos enseñará cosas que ni siquiera habíamos sospechado en las primeras lecturas. Como el señor don Quijote de la letanía de Rubén el señor de Montaigne nos asistirá en nuestra diatriba contra los fanáticos y los propagadores de la ignorancia, contra los sinvergüenzas, contra los estafadores de la jerga psicopedagógica, contra los políticos que sólo pueden eternizarse en su parasitismo gracias a una ciudadanía analfabeta y embotada. En el viaje de vuelta soy yo quien entra en el vagón del metro con la nariz hundida en el libro, quien se queda tan absorto leyendo a Montaigne que cuando levanta los ojos descubre que se ha pasado de estación.

Antonio Muñoz Molina
(Babelia, 15 de diciembre de 2007)

Envío 364

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 9:48 am on Miércoles, Noviembre 21, 2007

MITOS

Qué irremisible necesidad de mitos padecemos los humanos. Lo digo al hilo del embeleso acrítico que sigue produciendo la figura del Che. Lo peor de los mitos es que encienden los sentimientos y no el cerebro. Comprendo que, en el asqueroso e inquietante mundo en que vivimos, resulte muy tentador mantener intacto un ejemplo de pureza y entrega. Un modelo de solidaridad. Un santo laico, para poder seguir creyendo en la belleza de la vida y en la viabilidad de todas esas hermosas ideas de libertad y justicia que nos calientan el corazón. Y el Che parece el héroe perfecto. Era guapo, abandonó el poder para seguir peleando, lo mataron joven. Pero la realidad es tozuda y feroz y no entiende de mitos; y en la realidad el Che fue cruel y violento. Tenía la boca llena de grandes palabras, pero se diría que despreciaba a esa gente humilde que tanto se jactaba de defender: “La dictadura del proletariado se ejerce sobre el proletariado mismo”, proclamó, totalmente en serio, en un texto político. Hubo cosas peores: “Tenemos que crear la pedagogía de los paredones de fusilamiento y no necesitamos pruebas para matar a un hombre”, dijo en 1959 a los Tribunales Revolucionarios. También escribió: “Un revolucionario tiene que convertirse en una fría máquina de matar”. Durante sus seis meses al mando de la fortaleza de La Cabaña, mandó fusilar, tras juicios de opereta, a centenares de víctimas. Están documentadas 164. También ejecutó a 14 personas durante los años de Sierra Maestra, y otras 23 en Santa Clara. Hablo sólo de las muertes comprobadas. Hay casos bien acreditados, como el de Eutimio Guerra, en los que fue el propio Che quien reventó los sesos de los presos con su pistola. La verdad, creo que yo prefiero hacer un esfuerzo y seguir calentándome el corazón con las ideas hermosas sin tener que inventarme a un héroe para ello.

Rosa Montero
(El País, 23-10-2007)

Envío 363

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 1:29 am on Lunes, Octubre 8, 2007

CONSENSO

Aquellos padres de derechas que hicieron la guerra con Franco y que, tal vez, fueron a la División Azul engendraron algunos hijos rebeldes, que en la universidad se enfrentaron a los guardias en una larga pelea contra la dictadura. Entre las dos generaciones se estableció un abismo infranqueable. En la sobremesa, al hablar de política, se producían discusiones acaloradas. Poco a poco el padre de derechas y el hijo de izquierdas se convirtieron en dos desconocidos. Realmente la clandestinidad empezaba por el propio hogar. El estudiante volvía de la facultad donde había participado en una asamblea revolucionaria y al llegar a casa se estrellaba de nuevo contra el orden establecido. A la hora del almuerzo el padre aun bendecía los alimentos, que les había dado el Señor, cuando los vástagos ya eran ateos. Estas dos generaciones, que chocaron a mitad de los años sesenta, usaban las mismas palabras para expresar cosas distintas. Al final ya no tenían nada que decirse y, en el mejor de los casos, se impuso entre ellas un silencio pactado hasta que cada una se disolvió por su cuenta. Tiempo después se ha producido el mismo vacío entre padres e hijos, aunque de forma distinta, cuando la evolución de la sociedad y el sistema de becas ha permitido llegar a la universidad a los hijos de los obreros. Cualquier metalúrgico, albañil, mecánico o campesino tiene hoy un hijo médico, físico-matemático o doctor en románicas. La primera consecuencia consiste en que estos padres, prácticamente analfabetos, nada pueden hacer por sus descendientes, salvo estar orgullosos y darles aliento. El estudiante de biología no encuentra la forma de explicar a su progenitor, un simple camarero, el problema más sencillo de genética molecular, ni el labrador logrará nunca entender la ley de la entropía que le repite su hija, catedrática de física. En la sobremesa se produce la misma incomunicación, que en otro tiempo era debida a la divergencia ideológica y ahora se deriva del abismo cultural que los separa. No obstante, entre las nuevas generaciones ha quedado un magnífico punto de conexión. Cuando llega la cosecha estos padres mandan a sus hijos, cirujanos, economistas y científicos, unas hortalizas del pequeño huerto familiar que cultivan todavía en el pueblo, a las que añaden un paquete de embutidos de la matanza del cerdo. Una vez a año, a ras de la dicha de vivir, entre ellos se produce un gran consenso a la hora de ensalzar la alta calidad de los pimientos morrones y chorizos.

(Manuel Vicent, El País, 8-X-07)

Envío 362

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 4:13 pm on Jueves, Octubre 4, 2007

FELICES LOS NORMALES

Felices los normales, esos seres extraños,
los que no tuvieron una madre loca, un padre borracho,
un hijo delincuente, una casa en ninguna parte,
una enfermedad desconocida,
los que no han sido calcinados por un amor devorante,
los que vivieron los diecisiete rostros de la sonrisa y un poco más,
los llenos de zapatos, los arcángeles con sombreros,
los satisfechos, los gordos, los lindos,
los rintintín y sus secuaces, los que cómo no, por aquí,
los que ganan, los que son queridos hasta la empuñadura,
los flautistas acompañados por ratones,
los vendedores y sus compradores,
los caballeros ligeramente sobrehumanos,
los hombres vestidos de truenos y las mujeres de relámpagos,
los delicados, los sensatos, los finos,
los amables, los dulces, los comestibles y los bebestibles.
Felices las aves, el estiércol, las piedras.

Pero que den paso a los que hacen los mundos y los sueños,
las ilusiones, las sinfonías, las palabras que nos desbaratan
y nos construyen, los más locos que sus madres, los más borrachos
que sus padres y más delincuentes que sus hijos
y más devorados por amores calcinantes.
Que les dejen su sitio en el infierno, y basta.

(Roberto Fernández Retamar)

Envío 361

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 9:58 pm on Miércoles, Septiembre 26, 2007

…háblame bajito
acompáñame a saltar
brinda conmigo
toca mi fuego
imagina la luna
busca un destino
sácame a bailar
una copa más
atraviesa mi cordura
lánzame una mirada
oblígame a nada
no chilles
sílbame un beso
úntame despacio
“sácame de quicio”
busca una estrella
cuéntame un cuento
brilla para mí
alúmbrame el camino
enséñame el faro
guíñame el futuro
saca la química
roza mis dedos
túmbate a mi lado
corta mis pupilas
araña mi espalda
cúbreme el aliento
búscame un círculo
sacúdeme las cenizas
tíñeme el espanto
…vente conmigo.

(vanessa “acróbata”)

Envío 360

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 4:27 pm on Martes, Septiembre 18, 2007

“¿Como voy a echarte de menos si siempre estás a mi lado?”.

(De una canción en la radio)

Envío 359

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 6:11 pm on Lunes, Septiembre 3, 2007

MORTAL Y ROSA

Iba a comprar el pan y se encontraba a Nadiuska y nos lo contaba con gracia, sin saber que lo mismo nos ponía los dientes largos. Tenía una vecinita llamada Natalia y nos hicimos amigos de ella al leerlo en sus crónicas. Hubo una época en que aquí servidor de ustedes leía los periódicos al revés, de atrás hacia adelante, quizá como hace todo el mundo, pero no por buscar las esquelas (nunca reconozco los nombres de los muertos en papel impreso), sino por leer la columna diaria de Francisco Umbral. O sea, del indiscutible maestro, el madrileño recriado en Valladolid que nunca obtuvo el sillón de la Academia (lo cual demuestra que hubo y hay intelectuales mucho más cegatos que él mismo).

Yo de adolescente quería ser Francisco Umbral (siempre tengo mucho cuidado de no decir «Paco»). Cuando pasamos de los héroes adolescentes de los tebeos a buscar otros referentes en este mundo de contaminaciones y asfaltos, yo quise ver el mundo como lo veía Umbral, desde la sorna y el amor a los libros, embelleciendo mentiras y desnudando verdades (y beldades). Todavía no sé hasta qué punto el hermano Téllez y yo somos bufanderos (él, además, pajaritero), por imitación inconsciente del maestro.

Umbral escribió no sólo el libro que yo todavía quiero escribir, sino que escribió el libro donde yo quiero vivir. O sea, Las Ninfas. Si hay un libro que a mí me haya marcado, y lo he dicho en muchos sitios, es ése, porque aprendí que el aburrimiento de cualquier habitación se describe con la palabra «oblongo», y porque todo intento de asomarte al mundo de la literatura desde dentro, con o sin guantes amarillos, pasa por esas tertulias de provincias y ese equilibrio de pescaderas bravías y niños repelentes llamados Cristo-Teodorito. Umbral fue el puente que nos ayudó a conocer a Baudelaire, a Larra, a Proust, a los malditos, a disfrutar de la prosa como si fuera poesía, a comprender que la literatura es enigma y ritmo. Se inventó varias veces: como articulista, como novelista, como personaje público, y pasó sin que él mismo se diera cuenta de joven rebelde con bufanda y botines y gafas de concha a viejo cascarrabias de pelo largo a juego. Siempre quiso ser sublime sin interrupción, aunque quizá no lo consiguió en todo momento.

En los últimos años de su vida cultivó una imagen arisca, creando un personaje que el gran público, ese que nunca leyó sus libros, en seguida rechazó, sin saber que todo estaba preparado y previsto por el viejo cínico. Que los humoristas de este país hagan sketches no de folklóricas y actores, sino de intelectuales de la cosa, y todavía se repita en sus chistes aquello de «Yo he venido a hablar de mi libro», demuestra que Umbral, aquella noche con Mercedes Milá, sabía en el fondo a lo que estaba jugando: a ponerse una máscara más, a continuar labrando su reputación a golpe de escándalo.

Quienes nunca han leído a Umbral, claro, jamás podrán indagar más allá de ese personaje mimado y acicalado durante décadas por él mismo. Porque más allá de la fachada, más allá del articulista pendenciero y burlesco que reinventaba el idioma de continuo, en sus muchos libros se retrata un hombre lúcido, sensible, enamorado de la palabra y de la luz que falsea su propia biografía (en casi todos sus libros Umbral habla prácticamente de sí mismo) y convierte la vida en literatura o viceversa. No hay un libro más sincero, más doloroso y terrible en la historia de la literatura española del siglo veinte que ese Mortal y rosa con el que he dado título a este artículo.

Una vez le preguntaron por qué publicaba tantos libros. Umbral no se cortó un pelo: «Por el olor», dijo, «porque no hay nada más hermoso que respirar el olor de un libro nuevo, un libro mío». En ésa, como en tantas otras cosas, Umbral puso voz a un sentimiento que luego otros hemos compartido.

Descansa en paz, maestro.

(Rafael Marín, La Voz de Cádiz, 3 de septiembre de 2007)

Envío 358

Clasificado bajo: CITAS — admin at 6:28 pm on Viernes, Agosto 31, 2007

“Si un hombre no sigue el paso de sus compañeros, quizá se debe a que escucha un ritmo diferente. Dejen que camine según la música que escucha, sin importar cuan acompasada o desatinada sea”

(Henry David Thoreau)

Envío 357

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 8:54 pm on Lunes, Agosto 27, 2007

[…] Cuando tuve una sola mujer, realmente fui muy infeliz. Con dos o tres me iba mejor. Parece que lo adivinaban y me mimaban para no perderme… No me considero un hombre inmaduro. Tal vez he sido un donjuán para protegerme. Cuando jugué a la verdad, a entregarme del todo a la persona que quería, esa persona inmediatamente me dominaba y castigaba.

(Adolfo Bioy Casares)

Envío 356

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 7:29 pm on Miércoles, Agosto 8, 2007

Y CUANDO FUIMOS ÁNGELES

¿Recuerdas?

Entonces una noche era la vida
y la vida un vacío misterioso
donde nadie sabía qué inventar
para seguir en pie, como si nada.

Entonces era aún un todavía
que todos esperábamos cumplir.
Todavía era pronto y eras joven,
todavía aprendías del error.

Hoy no queda siquiera el todavía
de cuando fuimos ángeles.

¿Recuerdas?

El amor era un vicio necesario,
la mentira un placer a ciertas horas
y el adiós no existía para nadie.
Entonces hasta el mar era una excusa
a la que regresarse siempre en sueños.

Y cuando fuimos ángeles,
¿recuerdas?

Cómo hablabas del tiempo sin nostalgia,
cómo mirabas todo sorprendido
y hasta la misma lluvia parecía
querer contarnos algo aquellas tardes.

Y cuando fuimos ángeles,
¿recuerdas?

Cómo juré quererte sobre todo.

Ahora todo ha pasado para siempre
-hace ya tanto rato en este instante-.

No queda ya ni un ángel que recuerde
que estuvimos allí, batiendo alas.

(Macarena Trigo)

Envío 355

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 4:32 pm on Jueves, Julio 12, 2007

Vivir consiste, en parte,
en ir desprendiéndote de todo
lo que no es estrictamente
imprescindible.

Pero en este despojamiento
hay lugares
y personas
que, año tras año,
permanecen.

(Berna Wang)

Envío 354

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 5:05 pm on Martes, Julio 10, 2007

LA BELLEZA, A VOTACIÓN

La Alhambra de Granada, que sigue dentro de los ojos de todo el que la ha visto, se ha quedado fuera de las siete maravillas del mundo. Cuestión de votos. A un hábil negociante se le ocurrió la idea de aplicar la democracia a la belleza y se las maravilló muy bien ya que más de cien millones de personas aceptaron el plebiscito. Como en Brasil vive mucha más gente que en Grecia obtuvo plaza el Cristo del Corcovado y no la Acrópolis. Naturalmente, en China, donde vive más gente que en ninguna otra parte, se volcaron votando a la Muralla China, cosa que no hubieran hecho si la edifican en otro sitio.

La belleza, a pesar de ser siempre una evidencia, es opinable, pero el sistema de las papeletas quizá no sea el mejor para definirla. Claro que tampoco lo fue cuando el noble pueblo, que se dice que siempre tiene razón, prefirió amnistiar a Barrabás, que era un avezado criminal, y condenar a Jesús de Nazaret, que predicaba infructuosamente eso de que todos los hombres somos hermanos. Tampoco parece que el procedimiento fuera acertado cuando Hitler ganó arrolladoramente las elecciones que le llevaron al poder. Es lo malo de la democracia, que sigue siendo el mejor sistema de los conocidos. Si en Alcalá Meco, por ejemplo y por no irnos tan lejos, se somete a votación si es lícito delinquir, ganan los delincuentes por mayoría absoluta.

En vez de sentirnos decepcionados, los españoles debemos sentir el deseo de ir, inmediatamente, en cuanto podamos, a Granada. A ver otra vez la Alhambra, que siempre se ve por vez primera. Es «el libro mejor encuadernado del mundo», la diadema de la prodigiosa ciudad. Su hermosura es irrefutable, junto al mirto y el mármol redondo, entre los dialectos del agua reclusa. En cuanto pueda yo me llego a Granada, no para desagraviar a la Alhambra, sino para ensanchar mi viejo corazón.

(Manuel Alcántara, La Voz de Cádiz, 10 de julio de 2007)

Envío 353

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 5:44 pm on Domingo, Julio 8, 2007

ZANCADILLA

Me resbalé.

Estaba claro que caía al suelo.

No hacía falta que vinieras tú
a ponerme una zancadilla.

(Julio de la Rosa)

Envío 352

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 10:27 pm on Domingo, Mayo 27, 2007

LA NOVIA

Este antiguo comunista, hoy arquitecto de éxito, un tipo elegante de pelo plateado, vive en una casa con jardín guardada por dos perros rottweiler, de orejas cercenadas. Cuando alguna visita, sobrecogida por los ladridos, le pregunta por qué vive protegido por ese par de asesinos, este antiguo progresista comenta: “El hombre nuevo, que anunció Lenin, se ha demorado. El mundo está lleno de maleantes”.

El domingo este arquitecto irá a votar montado en el todoterreno, en compañía de su mujer y de su hija, que acaba de llegar de una isla de la Polinesia donde ha practicado submarinismo y de un hijo becado en la Universidad de Arizona. Después, los cuatro, guapos y felices, con las mangas del jersey anudadas en el pecho, tomarán el aperitivo en una terraza antes de almorzar en un famoso restaurante japonés y por la tarde él se echará la siesta y luego esperará en su estudio el resultado de las elecciones oyendo una ópera de Verdi mientras analiza el proyecto de una nueva urbanización en la costa, de la que espera sacar una sustanciosa tajada que corone definitivamente su espléndida madurez.

Este arquitecto ha salido indemne de dos casos de corrupción, aunque en su conciencia todo parece estar bien trabado. Ha evolucionado, eso es todo. Pero ayer mismo tuvo un encuentro inesperado que le devolvió todo su pasado a la memoria. Entró por casualidad en una librería donde trabaja como directora su primera novia, a la que no veía desde hacía muchos años.

Se saludaron no sin cierto rubor; se analizaron durante unos segundos el fondo de la mirada y después de expresar su sorpresa decidieron tomar un café en el bar de la esquina. Habían envejecido cada uno a su manera, porque ella en el rostro aún conservaba aquella disposición juvenil, ahora renovada, que la había empujado siempre a apoyar las causas perdidas.

Recordaron los viejos tiempos, su amor en el campus de la universidad, su viaje a Nicaragua cuando creían cambiar el mundo, la caída con otros camaradas que los llevó a la cárcel y todo lo que vino después hasta que se cada uno se fue por su lado. De pronto, guardaron silencio, ya no tenían nada que decirse, en la sonrisa congelada percibían la larga distancia que los separaba.

Los dos sabían muy bien a quién iban a votar mañana, pero no hablaron de eso. Ella regresó a la librería y envolvió un libro de Pavese para un cliente. Él llegó a casa, les echó de comer a los perros y ellos lo agradecieron con una furia inocente, como sólo los perros muy peligrosos saben hacerlo.

(Manuel Vicent. El País, 27 de mayo de 2007)

Envío 351

Clasificado bajo: CITAS — admin at 4:01 pm on Jueves, Mayo 24, 2007

“Siempre que enseñes, enseña también a dudar de lo que enseñas”.

(Ortega y Gasset)

Envío 350

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 9:54 am on Martes, Mayo 22, 2007

ME ENCANTA DIOS

Me encanta Dios. Es un viejo magnifico que no se toma en serio. A él le gusta jugar y juega. Y a veces se le pasa la mano y nos rompe una pierna y nos aplasta definitivamente. Pero esto sucede porque es un poco cegatón y bastante torpe de las manos.

Nos ha enviado a algunos tipos excepcionales como Buda, o Cristo o Mahoma, o mi tía Chofi, para que nos digan que nos portemos bien. Pero eso a él no le preocupa mucho: nos conoce. Sabe que el pez grande se traga al chico, que la lagartija grande se traga a la pequeña, el hombre se traga al hombre. Y por eso inventó la muerte: para que la vida -no tú ni yo- la vida sea para siempre.

Ahora los científicos salen con su teoría del Bing Bang… Pero ¿qué importa si el universo se expande interminablemente o se contrae? Esto es asunto sólo para agencias de viajes.

A mi me encanta Dios. Ha puesto orden en las galaxias y distribuye bien el tránsito en el camino de las hormigas. Y es tan juguetón y travieso que el otro día descubrí que ha hecho -frente al ataque de los anbióticos- ¡bacterias mutantes!

Viejo sabio o niño explorador, cuando deja de jugar con sus soldaditos de plomo y de carne y hueso, hace campos de flores o pinta el cielo de manera increíble.

Mueve una mano y hace el mar, mueve otra y hace el bosque. Y cuando pasa por encima de nosotros, quedan las nubes, pedazos de su aliento.

Dicen que a veces se enfurece y hace terremotos, manda tormentas, caudales de fuego, vientos desatados, aguas alevosas, castigos y desastres. Pero esto es mentira.

Es la tierra que cambia -y se agita y crece- cuando Dios se aleja.

Dios siempre está de buen humor. Por eso es el preferido de mis padres, el escogido de mis hijos, el más cercano de mis hermanos, la mujer más amada, el perrito y la pulga, la piedra más antigua, el pétalo más tierno, el aroma más dulce, la noche insondable, el borboteo de luz, el manantial que soy.

A mi me gusta, a mi me encanta Dios.

Que Dios bendiga a Dios.

(Jaime Sabines)

Envío 349

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 1:22 pm on Lunes, Mayo 21, 2007

Qué mafioso metafórico prefiere usted

Dentro de una semana se celebran elecciones municipales y autonómicas en la mayor parte de España, y hay que reconocer que esa consulta popular se ha convertido en la más peliaguda y embarazosa ?por no llamarla la más apestosa? de cuantas se nos hacen a los ciudadanos. Nueve meses atrás publiqué aquí un artículo titulado “Los villanos de la nación”, en el que señalaba que para el hombre vulgar, y yo lo soy a muchos efectos, los alcaldes, los presidentes y consejeros autonómicos, los promotores inmobiliarios, los constructores y los empresarios de obras públicas habían pasado a ser eso, la hez, la escoria, los contaminadores, depredadores y destructores del país, los villanos de la nación. La gente a la que (en términos generales, excepciones alguna habrá) no se puede estrechar la mano por temor a manchársela, y junto a la que un individuo decente nunca debe aparecer si desea conservar su dignidad y su reputación.

Y ahora se nos convoca a las urnas para que elijamos a los nuevos alcaldes, concejales, presidentes y consejeros autonómicos, lo cual, tal como están las cosas, supone elegir también a los nuevos promotores, constructores y empresarios que van a sacar tajada en los próximos cuatro años y a destrozar nuestras ciudades y paisajes y costas, si es que de estas últimas queda alguna por arruinar. Esto es, se nos pide, hasta cierto punto metafórico, que elijamos qué mafiosos o mangantes preferimos que nos exploten y esquilmen. Convendrán conmigo en que la elección se las trae y resulta de lo más disuasoria. Mucha gente se sentiría tentada a no participar en la farsa, a abstenerse o votar en blanco. Y sin embargo, pese a todo, eso es lo último que se debe hacer, porque tal opción resultaría eficaz si la siguiera la casi totalidad de los votantes, pero como eso nunca sucede ni va a suceder, nos encontraríamos, simplemente, con que otros deciden por nosotros. Tengan por seguro que quienes sí van a votar son todos los interesados en los negocios, incluidos los alcaldes, concejales, consejeros, constructores y promotores. La única manera de frenarlos es tomar parte y optar por quienes nos parezcan un poquito menos malos o deshonestos, o, si no notamos diferencia entre los candidatos, por quienes más horripilen a los mencionados alcaldes y constructores, por los que a ellos les revienten más. (Y, en todo caso, nunca por quienes ya estén acusados de corrupción y bajo sospecha).

Pero la trayectoria reciente de escándalos, sobornos, comisiones, abusos, vandalismo urbanístico y ladrillazos de una gran parte de los políticos locales no es el único inconveniente. La percepción que cada vez tenemos más ciudadanos es de que, tal como están distribuidas ahora las competencias, los alcaldes y presidentes autonómicos tienen las manos demasiado libres y actúan sin ningún control, por mucho que existan “federaciones” regionales y un teórico poder estatal. La impresión general en nuestras ciudades y pueblos es de que, por lo regular, y por mucha oposición cívica que se dé a ciertos proyectos o modificaciones dañinos y disparatados, el alcalde megalómano de turno siempre acabará por llevarse el gato al agua y cometer su atrocidad. Y de que las poblaciones son cada vez menos para sus habitantes, sino que son tomadas como permanentes escenarios para espectáculos turísticos a los que, por mucha gente que acuda, siempre será una mínima parte comparada con la totalidad, que debe aguantar que un día se le impida transitar porque hay una maratón, otro porque es el día de la bici, o porque hay procesiones, o un desfile, o porque se aspira a que la ciudad sea olímpica, o a que albergue no sé qué Expo, o el Mundial de Vela, o porque se celebra (como he visto en Madrid) un partido de fútbol ¡en la Plaza Mayor! o un desfile de modelos ¡en el Retiro!, que de paso obliga a talar un montón de árboles de ese ya viejo parque camino de su destrucción.

Se tiene la sensación de que unos individuos transitorios, elegidos para solventar durante cuatro años los problemas de cada lugar, se creen autorizados a transformar de arriba abajo esos lugares, las más de las veces irreversible, irreparable y catastróficamente. ¿No es este un desmedido poder? La gente suele estar contenta con sus ciudades, o por lo menos acostumbrada. Les desea mejoras, y reparaciones donde hagan falta, y adecentamiento, pero no mucho más. Lo que desde luego no quiere es que se las hagan irreconocibles (Recoletos-Prado desarbolado, por ejemplo), y menos aún padecer, todos los días del año, las infinitas obras innecesarias con que nos torturan nuestros alcaldes, casi siempre para peor. ¿Qué votar? Yo no lo sé, sobre todo tras la grotesca carrera que en mi ciudad nos han brindado hace unas semanas la Ministra de Fomento Álvarez y los candidatos Simancas y Sebastián, en un equipo, y la Presidenta Aguirre y el alcalde Gallardón, en el otro, para inaugurar dos días seguidos una estación de metro en la abominable T-4 de Barajas. Disputándose el mérito de la obra y de su financiación, cuando quienes han corrido con el gasto, en cualquier caso, han sido los ciudadanos horrorizados ante la papeleta que el domingo que viene nos toca depositar con asco. Más vale que lo hagan, aun así.

(Javier Marías, El País Semanal, 20 de mayo de 2007)

Envío 348

Clasificado bajo: CANCIONES — admin at 8:41 pm on Miércoles, Mayo 16, 2007

JUGUETE RABIOSO

Veterano del insomnio,
soy un viejo prematuro.
Se me cansan las palabras,
no es una forma de hablar.

Tengo una viola italiana,
cuando hay hambre no hay pan duro.
El Mario me la endereza
pero se vuelve a doblar.

Para garpar el casorio
y el anillo vendí el coche.
Inocente adolescente
rematé mi libertad.

Soy un yonqui de la tele
sin volumen a la noche,
como pa´ no molestarla,
aunque ella ya no está.

Loca, no me exilies de tu boca
por la culpa que te toca
mencioname una vez más.
Típico de mí que vivo en pena,
se me da una mano buena
y la tengo que arruinar.

Vos te esmeraste conmigo,
a mi vieja le dijiste que me ibas a domar.
Mi revolución era apariencia
me perdiste la paciencia cuando estaba por flaquear.

Fui tu juguete rabioso,
fui tu mito encadenado.
Me tomaste de amuleto,
un flaco para tu cruz.

Me amigué con tu retrato,
cuántas veces lo he besado.
Y lo abrazo preocupado
cuando se corta la luz.

En mi guitarra atorranta
hay un tango agazapado,
percanta que me amuraste
no te puedo ni cantar.

No me sale más lirismo,
tengo un verso atragantado
donde te mando a la mierda
después vuelvo a suplicar…

Loca, no me exilies de tu boca
por la culpa que te toca
mencioname una vez más.
Típico de mí que vivo en pena,
se me da una mano buena
y la tengo que arruinar.

(Acho Estol, de La Chicana)
BSO de Ciudad en Celo

Envío 347

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 8:20 pm on Martes, Mayo 15, 2007

EL MILAGRO

Cada vez que veo jugar a un grupo de niños en un parque, me entretengo observando sus reacciones. Me gusta ver cuál de ellos miente y cuál no (si es que ocurre un suceso desagradable del que se pueda acusar a los niños). Y me gusta averiguar quién defiende al más débil, si se produce una de esas situaciones en que todo el grupo se vuelve contra uno de sus integrantes, casi siempre el más desvalido, para someterlo a sus caprichos, con el fin de asegurar la cohesión del grupo y el liderazgo del niño más listo o más agresivo (los dos fenómenos, como es natural, son indisociables).

Los resultados de esas observaciones suelen ser desalentadores. En mi modesta experiencia, los niños mienten, engañan, son incapaces de reconocer que han hecho algo malo y casi nunca se atreven a defender al más débil. Hay excepciones, sí, aunque muy pocas. Pero al fin y al cabo es lo normal. Los seres humanos no somos buenos por naturaleza. Y el error más grave del “buenismo” pedagógico –y político– es la estúpida presunción de nuestra bondad innata. Porque eso no es verdad. El ser humano tiende de forma instintiva a engañar y a mentir, siempre que pueda sacar algún provecho de ello. El ser humano tiende a ejercer su poder sobre el más débil, siempre que pueda extraer un beneficio de ello (y a veces ni siquiera eso: le basta con el placer de la humillación ajena). Y el ser humano tiende a embaucar, robar y perjudicar a los demás, si con ello puede conseguir alguna clase de ganancia económica o de recompensa emocional.

Pero a veces ocurre un milagro. Cuando uno menos se lo espera, en un grupo de niños que juegan, de pronto aparece uno que dice la verdad, aunque la verdad le cueste una regañina o el rechazo de los demás, o que defiende al niño gordito al que todos los demás habían empezado a insultar. Y eso ocurre. Nunca sabremos con seguridad por qué, pero ocurre. Ahora mismo está ocurriendo: en una familia, en un colegio, un niño aprende a ser honrado y a valorar el trabajo bien hecho, a no mentir, a no estafar, a no engañar, a no aprovecharse de la debilidad ajena. Y cuando ese niño llegue a adulto, seguirá rechazando la injusticia, se rebelará contra la mentira y se negará a someterse al fraude o a la intimidación.

Puede que sólo sea un caso entre mil, pero esa persona existe. ¿Por qué? Sólo consigo encontrar una causa, aparte de las genéticas: porque detrás de ese niño hay unos padres que le han enseñado a apreciar la verdad y a respetar la justicia. Y nadie puede enseñar a amar la verdad y la justicia si él mismo no es una persona veraz y justa. Durante las veinticuatro horas, día a día, mes a mes, año a año. Es así de difícil, pero es así. Un milagro. Esperemos que alguna de estas personas esté en las listas electorales.

(Eduardo Jordá, Diario de Cádiz, 15 de mayo de 2007)

Envío 346

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 11:49 pm on Miércoles, Mayo 9, 2007

UN ARTE

No es difícil dominar el arte de perder;
tantas cosas parecen rebosar del deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.

Pierde algo cada día. Acepta la irritación
de las llaves extraviadas, la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.

Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.

He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.

He perdido dos ciudades preciosas. Y más aún:
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.

Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habré mentido. Es evidente
que no es demasiado difícil dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.

(Elizabeth Bishop)

Envío 345

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 8:56 pm on Martes, Mayo 8, 2007

Noventa años. ¿Qué le ha enseñado la edad?

A no tomarme en serio, a reírme de mí todo lo que pueda. Y a aceptar mis errores, mis pequeños éxitos, sin darles importancia. Yo pienso que lo esencial en el mundo es la energía, y hay una energía cósmica que pone todo en movimiento; si quieres llamarlo Dios, llámalo Dios, pero yo no necesito un Dios paternal que me consuele ni nada de eso, pero esa energía es una inmensa hoguera en la que están saltando chispas constantemente. Y yo soy una chispa. De pronto una chispa salta y luego se apaga.

(José Luis Sampedro en una entrevista, 19 de abril de 2007)

Envío 344

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 8:42 pm on Lunes, Mayo 7, 2007

COMUNIÓN
Araceli entró en antena el pasado viernes con la voz entrecortada. Quería explicar a los oyentes que su hijo hacía la Primera Comunión el fin de semana en Cádiz, pero lo que iba a ser un acontecimiento familiar cargado de ilusión se convirtió en la víspera en un auténtico jarro de agua fría para los padres del comulgante. El niño se negaba a ir a la iglesia el domingo vestido de marinero si en la lista de regalos no estaba la nueva play station. Atrás quedaron los meses de catequesis en la parroquia y los discursos tranquilizadores del sacerdote a los padres. El comulgante había puesto sus condiciones para tomar la primera hostia de su vida, se entiende consagrada porque seguro que a la madre se le pasó por la cabeza en ese instante arrearle la que no tiene bendición. Araceli se sentía culpable ante los micrófonos de esta situación porque ni ella ni su marido habían sabido frenar a tiempo el rosario de antojos de su hijo. Las comuniones se han convertido con el paso del tiempo y la ayuda inestimable de los grandes almacenes en verdaderos actos sociales equiparables a los fastos de una boda. Recuerdo las comuniones de antes donde se despachaba la función con una misa a primera hora de la mañana y un chocolate con churros después. Los que se estiraban algo más reunían a la familia en un almuerzo. La nueva generación ha pasado del libro-recordatorio a la lista de regalos y algunos ya incluyen en la invitación el número de la cuenta corriente. Reconozco que mucha culpa de este disparate la tenemos los padres, que hemos caído en la trampa del consumo y hemos cometido el pecado de sucumbir a los caprichos. Echo ahora de menos ese toque de atención que tanto le gusta dar a la Iglesia.

(Javier Rodríguez, La Voz de Cádiz, 7 de ayo de 2007)

Envío 343

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 3:15 pm on Lunes, Abril 30, 2007

-¿Qué es para usted la felicidad?
-Hablar, reir y dar besos.

(Charles Darwin, a la pregunta de una niña)

Envío 342

Clasificado bajo: ARTÍCULOS — admin at 6:33 pm on Miércoles, Marzo 28, 2007

Agua del grifo

Lo adelantó David Bowie, siempre ágil para captar el zeitgeist. En 2002, avisó a The New York Times de que “la música se va a convertir en algo parecido al agua o la electricidad”. Es decir, mercancía prácticamente gratis, disponible con un gesto mínimo, como abrir el grifo.

Así ha sido. Los testarudos siguen con el equivalente del agua embotellada pero la mayoría prefiere el agua corriente. Con la particularidad de que estos consumidores alardean de su opción -”ya no tengo discos”, he llegado a oír- ya que el iPod y equivalentes están en lo alto de la pirámide tecnológica: máquinas ergonómicas, con inmensa capacidad e ingeniosas prestaciones. ¡El iPod es sexy!

Interesante duda: ¿se paladea la música o se vive La Experiencia iPod?

Da lo mismo, inútil resistirse a una moda que nos hace obviar las carencias del MP3 y soportar el daño de esos auriculares diminutos. Cambiarlos por unos cascos cómodos no es una opción: queremos crearnos una burbuja sonora pero sin llamar la atención, no vayan a confundirnos con fanáticos apasionados.

Aún peor: esos reproductores aplanan cualquier percepción histórica de la música. Se pierde el concepto de obra: preferible almacenar equis temas de tal artista en vez de aspirar a una idea más o menos global de su creatividad. Las jerarquías se van al carajo: sumamos frikerios, chistes, curiosidades; lo sublime y lo absurdo naufragan en nuestro mar de gigas. Sin algo de esfuerzo mental, la escucha es tan trivial como la de un hilo musical.

No existe relación física con la música. No hay carpeta, librito, letras.

No necesitamos información para seleccionar lo que asaltará nuestros oídos; hay libros, revistas que nos sugieren qué temas añadir. Ciertamente, como el agua: un producto necesario, incluso deleitoso, pero sobre el que nadie reflexiona demasiado.

El siguiente golpe de Apple, una vez resuelto el contencioso con los Beatles, será vender iPod cargados. ¿Para qué molestarnos en alimentar nuestros juguetes? Steve Jobs nos evitará pensar y decidir: tendremos aparatos con Lo mejor de los 80, Grandes éxitos del Barroco o Música para hacer Pilates. A un paso de la Rekal Corporation, la empresa especializada en implantes de memorias que Philip K. Dick imaginó en Podemos recordarlo por usted al por mayor.

Lo inquietante de desconfiar del iPod es que uno termina sintiéndose Norma Desmond, la protagonista de El crepúsculo de los dioses, aquella cruel historia hollywoodiense de Billy Wilder. Cuando se topa con Joe, el guionista, éste la reconoce como una diva del cine mudo, “usted era grande”.

Ella responde airada: “¡Soy grande! ¡Son las películas las que empequeñecieron!”. Exacto: la música es grande pero encoge con sus nuevos soportes, se devalúa con los actuales hábitos de consumo.

(El País, DIEGO A. MANRIQUE 19/03/2007)

Envío 341

Clasificado bajo: COMENTARIOS — admin at 8:07 pm on Martes, Marzo 27, 2007

P: Decía recientemente que el periodismo ha dejado de ser fiable por haberse confundido con el poder.

R: Periodismo y poder son como agua y aceite. En este país, en general, hay una excesiva connivencia entre el poder político y económico y el periodístico. El periodista tiene que ser reactivo a los halagos del poder. No tiene que ser el florero de las reuniones y de los actos sociales. No debe permitir considerarse una autoridad en el ámbito político. Tiene que ser más marginal y estar menos en el “establishment”. ¿Por qué los directores y los grandes periodistas tienen que invitar a su casa a comer a los políticos? ¿Por qué tienen que viajar juntos de vacaciones?

(En una entrevista a José Antonio Zarzalejos, director de ABC)

Envío 340

Clasificado bajo: POEMAS — admin at 7:18 pm on Viernes, Marzo 23, 2007

Me has preguntado por qué me complico
la vida y me obligo a escribir
todas las semanas
cuando a veces, como hoy, llega el domingo
y no he escrito aún nada
y a estas horas
sólo tengo ganas de dormir.

Lo he estado pensando un buen rato
y creo que esta es la respuesta:

Escribo porque es la única manera que conozco
de asegurarme, mirando con atención,
de que bajo los adoquines
sigue estando la playa.

(Berna Wang)

Envío 339

Clasificado bajo: LIBROS — admin at 4:59 pm on Martes, Enero 2, 2007

“Empecemos diciendo para nuestro fuero interno, y convenciéndonos bien, que no tenemos nada que hacer en este mundo, sino procurarnos sensaciones y sentimientos agradables. Los moralistas que dicen a los hombres: reprimid vuestras pasiones y domeñad vuestros deseos si queréis ser felices, no conocen el camino de la felicidad. Sólo somos felices gracias a las inclinaciones y las pasiones satisfechas; digo inclinaciones porque no siempre somos lo bastante felices como para tener pasiones, y a falta de pasiones, bien está contentarse con las inclinaciones. Pasiones tendríamos que pedirle a Dios si nos atreviéramos a pedirle alguna cosa, y Le Nôtre tenía mucha razón al pedirle al Papa tentaciones en lugar de indulgencias.”

(Inclinaciones, Madame du Châtelet)

Envío 338

Clasificado bajo: CITAS — admin at 8:40 pm on Miércoles, Diciembre 27, 2006

“Cuando estoy bien no escribo canciones, me voy a bailarlas”.

(Enrique Urquijo)

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